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Alrededores de Valdesangil

La casa.     Ver en pantalla completa.

  

Béjar

Candelario

Sierra de Francia

La Covatilla

Calzada romana

Granadilla

Montemayor del Río


  La situación estratégica de Valdesangil hace que este pueblo sea un buen punto de partida para visitar los diferentes alrededores, en los que abundan lugares pintorescos, históricos y muy agradables, sin olvidar la variada gastronomía de la región, en la que destacar el jamón ibérico y los embutidos, además de los platos típicos, con la garantía de un tranquilo descanso al regreso de las excursiones.

  Abundan los parajes naturales de muy distintas características, ideales para senderismo y fotografía, con toda la variedad imaginable de flora y fauna de la región.

  Restos históricos de distintas épocas, desde tumbas antropomorfas esculpidas en piedra, calzada romana, plazas de toros muy antiguas y muestras árabes, medievales y renacentistas.

  Damos aquí algunas sugerencias para visitar lugares cercanos, sin pretender que esta relación sea completa, pues creemos que esta región permite aún descubrimientos particulares sin grandes desplazamientos.

  El parque natural de Monfragüe y ciudades cercanas como Salamanca (65 km) y Plasencia (60 km), no requieren comentario en esta exposición.

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Béjar

Candelario

Sierra de Francia

La Covatilla

Calzada romana

Granadilla

Montemayor del Río


Calzada romana. Paisaje desde Valdesangil. Pantano. Río de la sierra. Puesta de sol.

 
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Béjar

40º 23' 21" N       5º 45' 58" W

A 2,5 km de Valdesangil, esta población (de unos 15.000 habitantes) cargada de historia y de avatares industriales, con tradición textil lanera, procedente de la Edad Media cuando la preponderancia de la Mesta. Ducado durante siglos, en su emplazamiento entre dos valles al pie de la Sierra de su nombre, fue un importante enclave de la Calzada Romana y posterior Vía de la Plata, que mantiene su tradición gastronómica de tapas y platos típicos. Su plaza de toros es la más antigua de España (inaugurada en 1711).

Muralla: puerta del Pico.
El Castañar de Béjar.

 En el Castañar de Béjar hay un santuario dedicado a la virgen del mismo nombre, con un 'vía crucis' que une este templo con la ciudad. Este recorrido es una muestra de la variedad de castaños, nogales, helechos, etc. que pueblan esta ladera. Hacia la mitad, desde el mirador de piedra, se puede contemplar Béjar en toda su extensión. El Parque municipal resalta por su variedad de árboles. 

   Béjar conserva buena parte de su antigua muralla árabe y su alcázar, convertido en Palacio Ducal y que actualmente es un instituto de enseñanza secundaria. Conserva restos de su judería y su morería, con escudos murales y puertas que respaldan su historia. En sus templos podemos observar los restos románicos de su estructura y, en la Plaza Mayor, el convento de San Francisco y por toda la ciudad, su arquitectura renacentista. En las afueras, El Bosque es un jardín renacentista, finca de recreo ducal que se puede visitar.

Una leyenda atribuye a 'los hombres de musgo' la toma de la ciudad y este hecho se rememora cada Corpus Christi con disfraces en las procesiones.

Béjar en invierno. 


Toda la información actual sobre Béjar en:    


 
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La Covatilla 

 La Covatilla.  

 La Covatilla es un paraje en la Sierra de Béjar-Candelario de indudable belleza, a unos 2400 m de altitud, en el que ya se practicaba el esquí en los años de 1930 y posteriores. Su ubicación privilegiada  atrae a los visitantes tanto en invierno para la práctica de este deporte, como fuera de la temporada de esquí por sus inmejorables vistas y bellos recorridos.

 Desde principios de los años 2000, funciona esta nueva estación de esquí con de casi 20 km esquiables para distintos niveles, que es muy visitada por los aficionados a esta actividad deportiva.

Plano de La Covatilla.

  Cuenta con 31 pistas, alquiler de material y consigna, escuela de esquí, restaurante y cafetería, Telesilla-cuatriplaza,  Tele-baby, Telesquí de cumbre, Pistas balizadas y Pistas de fondo.  


 
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Candelario

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A unos 5 km de Valdesangil, este pueblo (Conjunto Histórico Artístico) es una visita imprescindible estando en esta zona. Su emplazamiento al pie de la Sierra le confiere su carácter pintoresco. Su orientación Norte le hace extraordinario para la curación de jamones y embutidos. Tiempo atrás se le denominó 'pueblo sin chimeneas' porque la salida de humos de las cocinas se dirigía a los secaderos superiores de todas las viviendas, para preservar los embutidos y conservas.

 

Otoño nevado en Candelario.
Calle típica de Candelario.

Sus estrechas calles tienen en sus laterales unos canales de agua, que aquí se llaman 'regaderas', por las que circula todo el año sin parar la procedente del deshielo de la sierra. El estilo arquitectónico es peculiar y responde a la forma de vida de sus fundadores. Las casas 'avanzan' sobre la calle con balcones y galerías para garantizar, tanto en invierno como en verano la ausencia de luz solar, tan perjudicial para sus productos, así como la protección de la posible lluvia para los moradores.

Los alrededores de esta población (prácticamente, todo es sierra) es una delicia para los senderistas y fotógrafos, que pueden encontrar parajes y vistas sin comparación. La presencia de vacas en los prados, con sus correspondientes 'almiares' y las distintas construcciones anexas, hacen interesante el recorrido por estos parajes.

Trampal en la Sierra.

 
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Granadilla

 

A unos 30 km de Valdesangil, en dirección a Cáceres, esta población fue abandonada por la construcción del pantano de Gabriel y Galán, cuyas aguas inundaron las tierras de este municipio. Desde hace algún tiempo, una escuela-taller está encargándose de su paulatina recuperación. El impresionante castillo, en perfectas condiciones, continúa en pie desde el primer momento y es el mejor observatorio para gozar de las extraordinarias vistas, comprobar la reconstrucción del pueblo y ver los paisajes que forman las aguas del pantano que lo circundan.

Castillo de Granadilla.

 
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Montemayor del río

 

Castillo de Montemayor.

 Esta población sorprende por su emplazamiento, protegida en un recodo del río Cuerpo de Hombre, por su castillo medieval (tal vez templario) en restauración muy avanzada y por su iglesia de ábside románico, muros testigos de varias restauraciones, canecillos bajo el tejado y un gran fresco de San Cristóbal en el interior de su muro Norte.

  El recorrido desde Valdesangil puede hacerse llegando a Béjar y allí tomar la carretera de Aldeacipreste para continuar paralelamente al río y disfrutar de un corto viaje con paisajes irrepetibles.

  Es de resaltar la artesanía (cestería) con madera de castaño y la repostería con productos naturales.


 
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Sierra de Francia

 

  A unos 35 km de Valdesangil, la Sierra de Francia, cuyo núcleo más importante es el Parque Natural de las Batuecas, incluye innumerables recorridos irrepetibles:

 LasBatuecas.
(fotografía cedida por N. y E. Paños)

 

 La Peña de Francia, el punto más elevado del Parque con un Santuario medieval, pueblos como La Alberca, Mogarraz, San Martín del Castañar, Miranda del Castañar, Sequeros, San Esteban de la Sierra, etc. con su arquitectura popular mantenida (y protegida), su artesanía y el recuerdo de su historia, reflejado en innumerables escudos heráldicos esculpidos en granito.

  Por toda esta zona podemos observar muy diversa fauna que, además de las omnipresentes rapaces, incluye cabra hispánica, jabalí, martín pescador, jineta, garza, comadreja, etc.


 El Valle de las Batuecas contiene el Monasterio y Convento de San José, pinturas rupestres en muchos abrigos, arroyos que nacen en cascada, con piedras coloreadas por los diferentes minerales y una vegetación digna de admirar.


 
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Calzada romana

 

  La Vía de la Plata. El recorrido de este camino, obra de los romanos, permitía la comunicación Norte-Sur en la parte occidental de la península ibérica, uniendo la cornisa cantábrica (minas de oro de Ponferrada) con los puertos de mar del Sur. Es la calzada romana número XXIV la llamada "Iter ab Emérita Asturicam" (es decir, "camino de Mérida a Astorga", dos grandes ciudades de la época)

  Como todas las vías romanas, verdaderas obras de ingeniería, incluye el correcto trazado para su cometido con todo lo necesario para su continuidad, es decir, los puentes, desniveles aceptables, alcantarillados y drenajes, marcas de distancia (miliarios), etc. muchos de los cuales pueden aún verse y, por supuesto, fotografiarse, lo que regala la posibilidad de pisar un camino con más de 2.000 años de historia en distintos lugares de esta región.
 

Arco romano de Cáparra.

   Existían poblaciones para descanso o avituallamiento (algunas creadas al efecto) entre las que hay que señalar: Béjar como prácticamente mitad de camino. Unos 45 km al Sur, Cáparra destaca como cruce de caminos y población comercial. Se conserva su gran arco de cuatro pilares.   Actualmente, las excavaciones en curso demuestran la importancia histórica de este núcleo urbano.

  Más adelante, los árabes utilizaron y dieron a esta vía su nombre actual: B'lata ("camino de piedra"), aprovechando su trazado como una de las vías de comunicación y tránsito más importantes de la península.

  Durante la Edad Media se estableció como camino de peregrinación a Santiago, con el nombre de "Camino mozárabe" o Ruta del Sur, lo que supuso la continuidad de intercambios culturales y comerciales. Posteriormente, se prolongó hasta unir Gijón (por el Norte) con Sevilla (al Sur).

  Actualmente, la carretera nacional N-630 es la versión moderna de esta gran vía romana de comunicación.

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La casa.


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